
Sara se levantó por la mañana y, a través de su ventana, vio el cielo cambiado. Tenía una sensación de seguridad en si misma que hacía tiempo que no experimentaba, y se sentía confortada. Era feliz.
Se levantó de un salto, se vistió y bajó corriendo las escaleras de su casa, con una sonrisa entreviéndose en la comisura de su boca. Fuera del portal de su casa, la gente circulaba por la calle sin reparar en ella, pero le daba igual. El sol brillaba con todo su esplendor y ese día no se lo iba a estropear nada... ni nadie. Se puso sus gafas de sol y, con paso firme, se echó a pasear por las calles de su ciudad.
No lo entendía, no sabía cuál era la razón de ese estado.
Días atrás lloraba desconsoladamente por él, porque no había podido cumplir sus expectativas, porque no era como ella pensaba y porque la había decepcionado de tal manera que toda reconciliación sería en vano.
Días atrás había llorado hasta la saciedad porque no era capaz de ver una luz al final del tunel, porque en esos días grises de lluvia, todo era negro para ella, porque nadie era capaz de entender que había pasado para llegar a esos extremos, porque toda su vida parecía que se había basado en algo que ahora no existía.
Días atrás, Sara no era Sara, Sara no vivía para ella, sino por los demás.
Pero hoy, como algo mágico que nadie se espera, Sara abrió los ojos en su cama y vio la vida de otra manera. Decidida a no cambiar su manera de pensar por nadie, convencida de que ninguno de ellos merecía ni una lágrima más, se aferró a sus convicciones y cerró lazos que la ataban.
Mientras iba paseando se encontró con él. Se sintió un poco incómoda, no sabía cual iba a ser su reacción en este día tan extraño como perfecto. Sin embargo, con su sonrisa de oreja a oreja, se acercó a él, lo saludó como siempre y entendió por fin lo que había en ese día para que fuese todo distinto: ya no le importaba. Le daba igual si él estaba bien o mal, si tenía problemas o era completamente feliz, le daba exactamente igual. Había llegado al
punto de inflexión que ella había soñado tantas veces y que nunca lograba conseguir. Ahora, todo sería más fácil.
Sara se despidió de él, como un conocido más, y siguió andando hasta el parque, donde alguien le esperaba...
Para aquellas personas que están deseando que su vida dé un cambio brusco y para las que por fin lo han conseguido, para las que no se atreven y para las que les ha ido tan bien como a Sara.
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Pregunta del día: ¿durará mucho esta sensación?
Frase del día: "Mentir es lo mejor que puede hacer una mujer sin desnudarse, pero es más divertido si se desnuda" - Natalie Portman (Closer)
Canción del día: En la planta de tus pies - A. Sanz